Cultivar la paciencia

perfeccionar la paciencia: t…

Consejo 3: Respira profundamente.  Esto puede parecer simple, pero para ser sincero, es probablemente la estrategia que más utilizo para hacer frente a los sentimientos de impaciencia. Respirar profundamente puede tener un efecto calmante y, en mi caso, suele amortiguar la intensidad de la impaciencia y me permite hacer cosas como dejar de lado las afirmaciones de «debería» y practicar la atención plena. Esto me da la claridad que necesito para identificar la impaciencia y para afrontarla con eficacia.Consejo 4: Sé más autocompasivo.  Sentirse impaciente suele ser una experiencia normal para las personas en distintos momentos de la vida. A veces, la impaciencia puede surgir de situaciones difíciles, como esperar noticias de un médico sobre tu salud, o intentar quedarte embarazada, o querer algo que es realmente importante para ti.  Puede ser útil darse cuenta de que la impaciencia proviene de una situación difícil y mostrarse más compasivo.  Para saber más sobre la autocompasión, sintoniza el episodio 153 del podcast The Mindful Kind y hazte con tu copia de mi Álbum de Meditación de Autocompasión para ponerlo en práctica.

cómo mejorar la paciencia en el trabajo

Andrew Blatter es un psicoterapeuta que ejerce su profesión en la ciudad de Nueva York y trabaja con clientes en una variedad de temas, como la ansiedad, el estrés laboral, las transiciones profesionales, la depresión, el consumo de alcohol y sustancias y las dificultades de atención. También es consultor como especialista en salud mental en tres bufetes de abogados del AmLaw 100. Andrew también ocupó el cargo de Coordinador Clínico en el Programa de Asistencia a Abogados del Colegio de Abogados de Nueva York. Antes de convertirse en psicoterapeuta, Andrew fue un abogado transaccional durante 14 años, terminando su carrera como socio de Hunton & Williams.

paciencia: el arte de la paz…

Vivimos en una cultura del «ahora». Si una página web tarda más de cinco segundos en cargarse, no la vemos. Queremos llamar a nuestros amigos ahora, aunque los veamos en 10 minutos. La cultura del «ahora» es la de la comodidad, y seamos sinceros, la comodidad puede facilitarnos la vida.
Por desgracia, al ganar en comodidad, hemos perdido parte de nuestra paciencia. La espera se ha convertido en un enemigo común. Nos irritamos cuando el tipo que tenemos delante bromea con la cajera porque tarda más en comprar leche. Queremos pastillas y cirugía para perder peso al instante, en lugar de racionalizar nuestra dieta y hacer ejercicio. Queremos tener la mejor vida posible ahora mismo, no mañana, y desde luego no el año que viene.
A pesar de nuestra necesidad de rapidez, la vida exige una cierta dosis de paciencia. Algunas de las mejores cosas de la vida requieren tiempo. Asistí a una clase de preparación al parto en la que a una futura madre le preocupaba que si, por razones médicas, no podía sostener a su hijo inmediatamente después del parto, perdería un momento vital de unión. Insistía en que, sin ese contacto, el niño nunca se sentiría atraído por su madre. Esta futura madre no entendía que la paternidad no es un momento, sino toda una vida de amor. Siempre se puede perder un momento, pero hay que trabajar años y años de pequeños momentos para crear un verdadero vínculo entre madre e hijo.

el poder de la paciencia: cómo es…

A menudo se exhibe a puerta cerrada, no en un escenario público: Un padre que cuenta un tercer cuento a su hijo, una bailarina que espera a que se cure su lesión. En público, son los impacientes los que acaparan toda nuestra atención: conductores tocando el claxon en el tráfico, clientes refunfuñando en colas lentas. Tenemos películas épicas que exaltan las virtudes de la valentía y la compasión, pero una película sobre la paciencia podría ser un poco aburrida.
Sin embargo, la paciencia es esencial en la vida diaria y puede ser la clave para ser feliz. Tener paciencia significa ser capaz de esperar con calma ante la frustración o la adversidad, así que en cualquier lugar donde haya frustración o adversidad -es decir, casi en todas partes- tenemos la oportunidad de practicarla. En casa con nuestros hijos, en el trabajo con nuestros colegas, en la tienda de comestibles con la mitad de la población de nuestra ciudad, la paciencia puede marcar la diferencia entre la molestia y la ecuanimidad, entre la preocupación y la tranquilidad.
Las religiones y los filósofos llevan mucho tiempo alabando la virtud de la paciencia; ahora los investigadores también empiezan a hacerlo. Estudios recientes han descubierto que, efectivamente, las cosas buenas llegan a los que esperan. A continuación se detallan algunos de estos beneficios respaldados por la ciencia, junto con tres formas de cultivar más paciencia en tu vida.