Balasana yoga

beneficios de la balasana

Las molestias en el cuello y los hombros al realizar la Postura del Niño pueden aliviarse «colocando una manta enrollada y gruesa entre las nalgas y los talones, y luego doblando los codos y apilando los antebrazos para poder apoyar la frente en ellos»[9].
La Uttana Shishosana o «Postura del Cachorro Extendida» se estira hacia delante desde las cuatro patas hasta que los antebrazos y la frente se apoyan en el suelo y los muslos quedan en posición vertical, dando lugar a una postura intermedia entre la Balasana y la Adho Mukha Shvanasana (Postura del Perro hacia abajo)[11].
La Shasangasana (शसांगासन) o «Postura del Conejo», practicada en el Bikram Yoga, tiene el coxis levantado hasta que los muslos están verticales y la cabeza y los brazos apuntan hacia los pies, creando una intensa flexión de la columna vertebral[12].

postura del niño yoga

Dado que implica inclinarse hacia delante sobre las rodillas y comprimir el cuerpo sobre la esterilla o el suelo, puede ser un reto -física y emocionalmente-. Pero hay variaciones que pueden ayudar a diferentes cuerpos a relajarse en la postura. Y aprender a entregarse a la postura es una parte importante de la práctica.
«Cuando empiezo un flujo de yoga con la Postura del Niño, aprecio que esta postura me da un momento para recogerme», dice la editora colaboradora de Yoga Journal, Gina Tomaine. «Cada vez que entro en la postura, no puedo evitar sentir una sensación de paz y tranquilidad. Es una expresión física de la calma mental y un «tiempo de espera» infantil. Es una de mis posturas favoritas porque siempre es el lugar donde establezco una intención para mi práctica, y donde recuerdo volver a la mayor calma y concentración que pueda reunir, incluso en los días más ocupados.»
Por qué nos gusta:  Durante mucho tiempo no entendí la Postura del Niño. Es decir, entendía la mecánica de la postura, pero no entendía su intención. En mis primeros años de práctica de yoga, la postura del niño era algo que el profesor nos decía que hiciéramos cuando estábamos agotados. La tomé como una opción alternativa, algo menos que las posturas más desafiantes. Mientras estaba en la Postura del Niño, permanecía tensa y lista para abalanzarse sobre la postura que seguía. Sólo en los últimos años, después de practicar más el Yin, he empezado a comprender el valor innato y exquisito de la tranquilidad, la quietud y la entrega, así como la liberación y la fuerza que se derivan de ello. -Renee Marie Schettler, editora jefe

ananda balasana

Dado que implica inclinarse hacia delante sobre las rodillas y comprimir el cuerpo sobre la esterilla o el suelo, puede ser un reto, tanto física como emocionalmente. Pero hay variaciones que pueden ayudar a los diferentes cuerpos a relajarse en la postura. Y aprender a entregarse a la postura es una parte importante de la práctica.
«Cuando empiezo un flujo de yoga con la Postura del Niño, aprecio que esta postura me da un momento para recogerme», dice la editora colaboradora de Yoga Journal, Gina Tomaine. «Cada vez que entro en la postura, no puedo evitar sentir una sensación de paz y tranquilidad. Es una expresión física de la calma mental y un «tiempo de espera» infantil. Es una de mis posturas favoritas porque siempre es el lugar donde establezco una intención para mi práctica, y donde recuerdo volver a la mayor calma y concentración que pueda reunir, incluso en los días más ocupados.»
Por qué nos gusta:  Durante mucho tiempo no entendí la Postura del Niño. Es decir, entendía la mecánica de la postura, pero no entendía su intención. En mis primeros años de práctica de yoga, la postura del niño era algo que el profesor nos decía que hiciéramos cuando estábamos agotados. La tomé como una opción alternativa, algo menos que las posturas más desafiantes. Mientras estaba en la Postura del Niño, permanecía tensa y lista para abalanzarse sobre la postura que seguía. Sólo en los últimos años, después de practicar más el Yin, he empezado a comprender el valor innato y exquisito de la tranquilidad, la quietud y la entrega, así como la liberación y la fuerza que se derivan de ello. -Renee Marie Schettler, editora jefe

balasana wirkung

El objetivo del yoga no es atarse a los nudos más complicados pero, para ser sinceros, a todo el mundo le encanta ver a los practicantes de yoga avanzados ejecutando esas maravillosas y difíciles posturas. Aunque, todas ellas requieren fuerza, flexibilidad y lo más importante, experiencia, así que nunca las intentes solo, sólo en presencia de un instructor de yoga. Hasta entonces, veamos las posturas de yoga más desafiantes que siempre son un placer de ver.
La postura del escorpión parado de manos – o Taraksvasana en sánscrito – es casi la postura de yoga más difícil. Requiere que tengas un equilibrio perfecto, buena flexibilidad y mucha fuerza. Cuando vayas a intentarla por primera vez, hazla cerca de una pared que te dé seguridad en cualquier caso. La clave es la lentitud: arquea la espalda y toca la pared con los dedos de los pies primero, y luego muévelos hacia delante, hacia la cabeza. Respira profundamente 5 o 6 veces y sube lentamente las piernas hasta la parada de manos, y luego vuelve al suelo.
La parada de cabeza trípode -Sirsasana li Padmasana- es posiblemente más difícil que la parada de manos escorpión. Dado que su base es una parada de cabeza, esta práctica sólo debe ser intentada por practicantes de yoga avanzados. En primer lugar, hay que sentarse lentamente en posición de loto. A continuación, haz una parada de cabeza colocando primero la mano en el suelo para mantener el equilibrio con las piernas estiradas en el aire. Por último, coloca el pie derecho sobre el muslo izquierdo y luego el izquierdo sobre el derecho, y aprieta las piernas para acercarte a la posición. Mantén esta postura durante unas 8 respiraciones y relájate.